Este es mi primer fanfic de Harry Potter. Lo escribi para mi pagina favorita, y donde trabajo como ayudante del DrHallows. Quizas no les guste, porque es mi primer fanfic, pero es lo mejor que pude hacer… Pronto, mas sorpresas…
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Como si todo transcurriera a lo normal, el joven que ya hacia sentado en la cama que alguna vez perteneció a lo que el mas quería, y que siempre querrá. Aquella habitación llena de penumbras y de destrucción… aquella habitación… Una cama matrimonial, con grandes muestras de moho en la parte inferior, y uno que otro nido de ratas, y junto a ella, una gran cuna, con une hermosa lámpara a su lado. La cuna, por alguna razón, estaba destruida. Varios pasos de gigante ya desgastados por el tiempo, y uno que otro cervatillo por el corredizo, daban a conocer que aquella casa estaba deshabitada, hace al menos 17 años. La casa mas derrumbada de todo el Valle de Godric, al parecer, tenia visitas.
–Es hora de marcharnos…-decía una figura que se asomaba por la puerta de aquella habitación.-No podremos estar acá tanto tiempo…
–¿Y donde están los demás?-preguntaba el joven que se encontraba sentado en aquella cama.
–Lo encontraron… Estaba en casa de su tía… la escritora… Batilda Bagshot…
–¿Y esta a salvo?
–Esta intacto, pero no lo tocaremos hasta que des alguna señal de vida… Vamos, levántate… Vo-Voldemort esta por llegar…
–Y Dumbledore creyó que la escondió lo suficiente…-decía el joven, que se ponía en pie.-¿Oyes eso?
Varios retumbos se escuchaban en el piso inferior de aquella habitación. Ambos se quedaron callados, esperando a oír algo más que les dijera que estaban seguros, pero pasó lo contrario.
–están aquí… Hay que huir-decía Hermione Granger, que se acercaba al joven.
–Hay que recuperar el libro… Corre…-gritaba Harry Potter, el niño que vivió.
Ambos salieron corriendo escaleras abajo. Aquella casa deshabitada al parecer tenia visitas. En el piso de abajo, dos hombres, Frenrir Greyback, el hombre-lobo, y Lucius Malfoy, el hombre que días atrás había sido noticia por su fuga de la cárcel mágica, Azkaban, estaban atacando a dos de los tres jóvenes que se encontraban ahí. Luna Lovegood y Ron Weasley se encontraban ya heridos, pero aun con fuerzas, enfrentándose a los mortifagos, y defendiendo la custodia del libro.
–Te matare de una buena vez-grito Frenrir.
–Recuerda lo que dijo el amo… no toques a ninguno…-le decía Lucius en voz baja.
–Stupefy-gritaba Luna Lovegood. En sus manos se encontraba el libro que Harry Potter quería. Harry y Hermione bajaron.
–Levicorpus-grito Harry, y un rayo salio de su varita, y mando a volar a Lucius Malfoy.
–Petrificus Totales-grito Hermione, y Frenrir cayo encima de un cervatillo que huía del lugar.
–Wingardium Leviosa-grito Ron Weasley, que se encontraba cansado, y elevo a Frenrir y lo tiro encima de las escaleras.-No podía dejar que terminara su vida bajo un asqueroso hombre lobo… ¿o si?-Hermione rió por lo bajo, y lo volvió a ver.
–Basta de tonterías, podrían regresar… ¿Tienes el libro?-decía Harry, que se acercaba a Luna sigilosamente, tratando de no pisar los clavos que se encontraban ahí.
–Si, esta en buen estado… pero creo que Ginny no esta bien…
Harry la vio, y corrió hacia ella. Y se inclino a medirle el pulso. Al cabo de un rato, Harry suspiro, y sonrió. La volvió a ver y le empezaba a acariciar el pelo. Le beso ligeramente la mejilla, y Ginny abrió los ojos. Ambos se sonrieron, pero la sonrisa de Ginny se veía poco fingida.
–¿Qué ha ocurrido acá?-decía esta, que se levantaba como si nada le hubiera pasado-¿Tienes el libro?-le preguntaba a Luna, y paso por alto a Harry.
–Si, “Los Cuentos de Beedle el Bardo esta en perfectas condiciones, exceptuando un pequeño rasguño que le hizo Ron, cuando estaba jugando con ese cervatillo.-decía Luna, sonriendo.
–Es hora de marcharnos… deben de estar esperándonos en el Cuartel…-decía Harry, con un tono un poco triste y desorientado. Se acerco a un porta-retratos, lo volvió a ver, y una lagrima callo de su mejilla. Luna se le acerco.
–¿Te encuentras bien?-le preguntaba-Mi madre conocía unos remedios caseros contra la tristeza… pero intervenían ciertos animales horrorosos…
–Si Luna, estoy bien…-decía Harry, y volvía a ver la imagen de lo que alguna vez, y por poco tiempo, fue una familia. Lily Potter y James Potter, muy sonrientes, alzaban a su primogénito, Harry Potter, el cual, en esa imagen, tenía unos 4 días de nacido. Harry agarro la varita, y pronuncio unas palabras fuera del alcance del oído de todos, y el porta-retrato empezó a brillar.
–¿Traslador, eh? Buena idea.-decía Ron Weasley, que se acercaba a sus amigos, e invitaba a los otros a que lo hicieran. Ginny, Luna, Hermione, Ron y Harry estaban listos para partir.
–¿Listos?-grito Harry. Todos asintieron con la cabeza.-AHORA.
El mundo empezó a darles vueltas. En ese momento que el traslador se movía, Harry volvió a ver a Ginny, la cual le quito inmediatamente la mirada, y a Harry le empezó a arder la cicatriz. Hermione lo volvió a ver, y le grito algo. Harry inmediatamente se soltó del traslador, pero Luna y Hermione lo lograron sujetar a tiempo, y devolverlo donde estaba. Al cabo de unos segundos, ya estaban a salvo, frente a una casita extraña.
La casita era en forma de tronco. Estaba ligeramente inclinado hacia la izquierda, y no tenia muchas ventanas. Afuera de la casita, se encontraba un señor, casi anciano, que al parecer los estaba esperando. Tenía el cabello blanco, y usaba una chaqueta amarillenta. Sus pequeños lentes hacían resaltar sus ojos grises claros. Inmediatamente que los vio, los ayudo a entrar a la casa, y a cargar a Harry, que se veía mal.
Al lograr entrar todos a la casa, cerro la puerta el anciano, y junto a Hermione empezaron a conjurar varios hechizos protectores *Filius* Salvio Hexia* Protego Totalum* y otros mas, mientras que los demás auxiliaban a Harry, a excepción de Ginny, que fue al baño por una emergencia.
Cuando ya todo estaba calmado y protegido, todos se sentaron en la sala del hogar de Xenophilius Lovegood, y de su admirada y bella amiga, Luna Lovegood. Todos, excepto Ginny, estaban sentados.
–¿Y lo tienen?-preguntaba Xenophilius con ansias.
–Si Dumbledore, en su testamento puso que estaba en el Valle, debería de estar ahí… pero si, Los cuentos de Beedle el Bardo esta en nuestras manos.-decía Harry, ya mejorado, y con una cara muy feliz, pero a la vez angustiada.
–¿Qué ha pasado con los desaparecidos, y los aurores?-preguntaba Ron, antes de que pasara algo.
–Los aurores siguen encubiertos… cuando demos la señal, se aparecerán… esperamos… y si, tus padres siguen sin dar señales…-decía Xenophilius a Ron.
–¿Ya puedo empezar?-pregunto Harry, y todos asintieron.
En ese momento, Harry abrió el libro, y relato la historia por la cual estaban ahí. La historia de los hermanos Peverell, y las 3 Reliquias de la Muerte, “La Historia de los 3 Hermanos”. Al terminar de leer la historia, todos se quedaron viendo. Harry saco de su bolsillo la Snitch Dorada que le heredo Dumbledore, y que dejo en Grimmauld Place, y volvió a ver a las escaleras, y Ginny estaba espiando lo que decían.
–¿Creen que El-que-no-debe-ser-nombrado pueda abrir la Snitch?-preguntaba Luna con curiosidad.
–Es posible… tiene sangre de Harry… es como un segundo Harry.-decía Hermione, analizando todo lo que habían oído.-Ahora hay que encontrar la Varita de Saúco.
–No creo eso posible… ya hemos destruido la copa, el relicario, el anillo, el diario, y la diadema que le regalo Rowena a Xenophilius cuando salía con ella-Luna se ruborizo cuando Harry dijo esto, pero como un rubor de odio.-pero no tenemos nada a favor que nos ayude a destruir a Voldemort. Debemos de hacer algo…
–¿Qué tal… algún arma…?-pensaba Hermione.
–algún ejercito… algunas criaturas…-decía Ron, pero lo decía mas por el hecho de parecer inteligente.
–Un ejercito de… de…-pensaba Harry, casi al borde de un derrame.
–De Snorkacks de Cuernos Arrugados… si…-decía Luna muy contenta.
–Luna, esas criaturas no existen.-decía Hermione.
–Claro que existen… lo hay de muchos tamaños… y de diferente cuerno… pero si existen…-decía Xenophilius con tono enojado y exasperado.-Para demostrarte, traeré algunos…-y dicho esto, conjuro unos hechizos, e inmediatamente desapareció.
Nadie hablo durante la cena. Había un silencio sepulcral, y nada se oía más que las gotas del tubo descompuesto de Luna. Ginny había bajado minutos antes a comer, y tenía sus ojos muy hinchados y somnolientos. Harry la veía a ratos, pero ella le evadía la mirada. Su camisa estaba manchada de una sustancia extraña. Luna estaba comiendo, y a la vez fijándose en la ventana, quizás esperando a que algún Snorkack de Cuerno Arrugado se asomara por el bosque, o alguna señal de su padre.
–El vendrá… yo se… el nunca defraudaría a Harry-decía Luna, asomándose a la ventana.-Si me disculpan, iré a dormir, no me siento muy bien.-y diciendo esto, se levanto, y se dirigió a las escaleras-están en su casa… ahí hay muchos almohadones y unos cuantos colchones…-iba a decir algo mas, pero siguió su camino hacia el dormitorio suyo.
Hermione y Ron recogieron todos los trastos y los llevaron a la pila de trastos sucios. Los lavaron juntos, pero sin hacer ningún sonido. Al cabo de unos minutos, terminaron, y ambos se fueron a dormir, y en la mesa quedo nada más Harry y Ginny. Ginny tenía la cabeza inclinada, y Harry la miraba muy cuidadosamente. Al momento, Ginny se levanto, y Harry se levanto también. Ginny alzo la mirada, y se abalanzo hacia Harry, y empezó a llorar. Harry lo único que hizo fue abrazarla, y tocarle el cabello. Ginny empezó a mover su mano hacia el bolsillo de Harry, y de él saco una bola dorada, la snitch dorada.
–¿Qué haces, Ginny?-le preguntaba Harry extrañado, y trataba de soltarse de Ginny, pero no pudo.
Ginny saco su varita, y pronuncio a toda la habitación *Muffliato*. Harry recordó lo que este hechizo hacia: lo que ellos hablaran no lo oiría el resto de las personas en la casa. En ese momento, se separo de Ginny, y saco su varita, pero ya Ginny lo estaba apuntando.
–¿Qué crees que estas haciendo, Ginny?
–Yo… pe-perdona…-decía entre sollozos, y lo veía con una mirada de angustia y dolor.-*Petrificus Totalus*.
Dicho esto, Harry callo petrificado, y su mirada ni su cuerpo se movía. Ginny rompió en sollozos, y al cabo de unos segundos, se limpio la cara, y subió escaleras arriba. Al entrar, encontró a Hermione y Ron aun despiertos. Los evadió, y entro donde dormiría Harry: en la habitación de Xenophilius. Ginny volvió a pronunciar el Muffliato.
–¿Dónde puede estar…?-se preguntaba a ella misma-¿El dijo que la tenia… no hay duda de eso?
Registró todo su bulto, y la encontró. Una capa extraña, que parecía una capa común y corriente. Ginny se la puso, y comprobó que era real. Tenia la capa invisible de los hermanos Peverell, una de las Reliquias de la Muerte. Salio de la habitación, con la capa puesta, y con la Snitch Dorada, salio de la casa de Xenophilius y desapareció…
–¿Dónde esta Ginny?
Harry se había vuelto como loco. A la mañana siguiente, se le había pasado el hechizo petrificante, y empezó a buscar a Ginny por toda la casa.
–¿Qué te ocurre Harry…?-pregunto Hermione.
Harry entro corriendo a la habitación de Xenophilius, y vio toda su ropa tirada. Se acerco corriendo, y lo comprobó: la capa no estaba. Agarro algo de su bulto, y se lo metió en su bolsillo muy arrugado. Salio corriendo y Hermione lo paro.
–¿Me vas a decir que pasa?
–Ginny tiene las dos Reliquias de la Muerte con las cuales contábamos…
–¿Qué mi hermanita tiene que?-pregunto Ron.
–Anoche me petrifico, y robo ambas cosas…-decía Harry alterado.
–Voldemort debe de tenerla controlada.—decía Ron, que empezaba a alterarse como Hermione.-Maldición Imperius.
–Eso lo dudo… Si fuera así no tendría porque llorar…-decía Hermione, que trataba de pensar.
–Esperen… cuando llego Frenrir y Lucius al Valle de Godric, la atacaron muy de cerca, y Frenrir se le quedo viendo a los ojos. Quizás le dijo algo.
–Es muy posible… Pero como pudo pasar… debimos de sospecharlo, o notar algo…-decía Hermione.
–No lo se, pero debemos de partir inmediatamente… Voldemort quizás tenga las 3 Reliquias de la Muerte… estamos fritos…-decía Harry, muy preocupado.-Hermione, ve y despierta a Luna… yo iré a pensar un rato.
Al cabo de unas horas, los cuatro estaban listos para partir. Luna había estado despierta quizás todo el día. Incluso, ella dice haber oído a Ginny sollozar en la sala, cuando estaba con Harry. Al parecer ha esperado la llegada de su padre. Todos salieron al patio, y se desaparecieron.
Una tormenta cerrada estaba atacando al castillo de lo que fue alguna vez un colegio de magia y hechicería muy famoso en el mundo. La tormenta seguía abalanzándose contra las paredes y el techo del colegio Hogwarts. En su interior había un vacío mundano. No había rastros de humanos, y mucho menos de niños. Aquel castillo, en ese entonces, se convirtió en el cuartel general de el mago mas tenebroso de todos los tiempos, Lord Voldemort.
Harry y los demás lograron aparecerse exactamente donde desearon… en la sala común de Gryffindor. Apenas se aparecieron, una bandada de niños se les vino encima. Pero una voz conocida, grito. Todos los niños dejaron de atacar, y el cuerpo de Neville Longbottom apareció de los dormitorios de niños.
–Amigos-grito, y salio corriendo a abrazar a Harry. Harry lo abrazo, y lo puso al tanto de todo. Inmediatamente, fueron hacia arriba, y entraron al dormitorio. La única carga que se llevo Harry había sido su mapa de Merodeadores. Lo abrió, y lo empezaron a mirar. Y Harry se clavo en la Sala común de Gryffindor. Un punto rojo se movía hacia ellos… y a su lado decía Ginevra Weasley.
–Esta aquí…
Inmediatamente, Harry se volvió, y apunto su varita a Ginny Weasley, más pálida que nunca, con sus ojos llorosos e hinchados, y con su túnica de Gryffindor vieja. Poco a poco, Ron, Hermione, Luna y Neville sacaban su varita, y la apuntaban a la última niña Weasley en al menos 10 generaciones. Ginny los volvió a ver, y alzo su varita.
–¿Qué quieres, Ginevra?-le pregunto Harry, pero al verla, veía a la niña de la cual había estado enamorada por años.
–Solo quiero… perdón…-y dicho esto, alzo la varita y grito *Expelliarmus* y Hermione cayo hacia atrás, tirando su varita.
–Stupefy-grito Neville con todas sus fuerzas, pero Ginny lo esquivó, y le tiro un encantamiento aturdidor.
–Petrificus Totalus-grito Ron, pero Ginny se protegió, y le reboto el ataque, que le cayo a el. La habitación quedo sola, con solo Harry y Ginny. Ginny veía a Harry con la mirada directa, y con ganas de llorar. A Harry le dolía un poco la cicatriz, como si Voldemort estuviera ansioso. Ginny lo veía, y Harry veía a Ginny.
–¿A que viniste… traidora?-preguntaba Harry, con la varita en alto.
Ginny, en ese momento, tiro la varita, y se fue a las manos de Harry, y empezó a llorar desconsoladamente. Harry la intento quitar, pero era inevitable. La amaba pasase lo que pasase. Ginny sollozaba y lloraba mucho. Esas últimas semanas era lo que pasaba haciendo. Separo a Ginny de sus brazos y la enfrento.
–¿Voldemort te posee, cierto?-le preguntaba a Ginny.
–Tienes que ayudarme… tiene a…-tartamudeo, y se quedo callada por un segundo, y prosiguió-a mis padres… yo se donde están… debes ayudarme.
–¿Es otra de tus trampas para robarme algo?-gritaba Harry-¿Ahora que quieres?¿El Mapa del Merodeador? Agarrado… ¿acaso importa?
–Harry, óyeme, es cierto… ¿sabes algo…? Espero que todo termine… Te amo Harry, y sabes que haría todo por ti… Pero ahora necesito que me ayudes…
–¿Dónde están?
–Sígueme…
Ginny salio, brincándose algunos cuerpos. Al salir a la Sala común, vio a varia gente petrificada, y aturdida. Harry quedo anonado al ver todo el desastre que ocasiono Ginny… o quizás no… Salieron, y Ginny iba a paso rápido. Se dirigía hacia lo que parecía, las mazmorras. Iba casi corriendo, y Harry tuvo que ir más rápido, para poder alcanzarla. Al llegar a la puerta de lo que parecían, las mazmorras, Ginny fue aturdida. Harry levanto su varita, pero la puerta de las mazmorras se abrieron, y una mano jalo el cuerpo de Ginny. *Era una trampa* pensó Harry, y un aire extraño lo jalo hacia adentro del lugar, y la puerta se cerro.
–Harry Potter…-pronuncio una voz fría-…el niño…que…vivió…
Harry se levanto, y en las mazmorras estaban llenas de gente, pero no de mortifagos. Nymphadora Tonks, Remus Lupin, los esposos Weasley, y una decena más de aurores, atrapados por varios mortifagos. Voldemort estaba sentado en el centro de las mazmorras.
–Gracias, Ginevra… sin ti, no hubiera podido hacer nada…-decía Voldemort, que acercaba a Ginny, y la ponía a su lado.-¿No te contó?-pregunto, al ver la cara de asombro de Harry. Molly Weasley soltaba unos chirridos, mientras que su esposo la trataba de acariciar.-Ginevra fue solo parte de mi plan… una espía ¿eh? Una espía asombrosa, diría yo… comunicados por un espejo de doble cara… el problema fue que rompí el mió…-decía en tono burlón-Con que solo tu conocías de Las Reliquias de la Muerte… Ginevra puede ser a veces quisquillosa… pero, ¿te digo algo? Funciono, ¿no?
–Al parecer tienes las 3 Reliquias…-decía Harry, al ver una piedrita, la capa de invisibilidad, y lo que parecía una varita a los pies del Señor Tenebroso.-¿Maldición Imperius?
–Ginevra nunca estuvo bajo la maldición Imperius… no no no… ella lo hizo a voluntad propia, Potter-Harry pelaba mas los ojos, y se le salían unas cuantas lagrimas.-Amenazada, si, pero ella lo hizo… por eso lloraba todo el tiempo, Potter… ingenuo… *Expelliarmus*-gritaba Voldemort.
–Protego-se defendió Harry.
–Tonto, Potter, ahora veras lo que te va a pasar…
Pero, en ese momento, unos retumbos, y un sonido fuerte se oían desde afuera de las mazmorras. Unas criaturas sonaban en las afueras de Hogwarts, y al parecer, estaban destruyendo todo.
–¿Qué pasa?-grito Voldemort, alterado. A Harry le ardió la cicatriz, pero lo ignoro.
–Xenophilius…
En eso, el techo de lo que eran las mazmorras, fue destruido por un gran cuerno, el cual se veía muy detonado y arrugado. Los mortifagos fueron a atacarlos, pero crearon su peor error. Los aurores quedaron en libertad, y atacaron a los mortifagos. En las afueras de Hogwarts, al menos 20 Snorckacks de Cuernos Arrugados estaban en posición, y Xenophilius Lovegood estaba de Capitán.
–¿Cómo te atreves?-grito Voldemort-Aveda Ka….
–NOOOOOOOOOOO-grito Ginny Weasley, que salía corriendo hacia Voldemort, con la capa de invisibilidad puesta.-Me prometiste que no le harías daño. Ese era el trato.
–Pues… TRATO ACABADO… EXPELLIARMUS-ataco a un espacio vacío, y Ginny Weasley se fue para atrás, muy herida. E inmediatamente, Voldemort lanzo el Expelliarmus a Harry, lo que hizo que su varita saliera volando.-Ahora si… Potter… es hora… Aveda Kadevra.
-Expelliarmus-grito Ginny Weasley, que se incorporo, y agarro la varita de Harry, lo que provoco una gran explosión de hechizos. Y lo que creo, fue impactante. Voldemort desistió, y cayó hacia atrás. No fue solo la varita… fue un poder que ella tenia… el poder del amor…